IN LOVING MEMORY OF

Ana Maria

Ana Maria Cano Profile Photo

Cano

Jan 24, 1954 — May 24, 2023

Obituary

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Ana María Cano
24 de enero de 1954 - 24 de mayo de 2023

Ana María nació el 24 de enero de 1954 en Chinandega, Nicaragua. Fue la tercera de los diez hijos de Orlando Esteban Cáceres y Cándida Aurora Novoa. Hizo sus estudios primarios en Chinandega, mientras ayudaba a sus padres en la crianza de sus hermanos y hermanas menores. A la edad de 13 años, se trasladó a la ciudad de Estelí para hacer sus estudios secundarios en el Colegio Nuestra Señora del Rosario, un internado establecido en 1950 por las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones. Ahí se destacó por su excelencia académica, su amor por la literatura, en particular por su talento para la declamación de poesía, y por el don de la oratoria. En su último año escolar ganó un concurso nacional de oratoria. Su formación católica y la educación religiosa en el seno de su familia establecieron en ella una firme base espiritual. Durante sus estudios secundarios, Ana María forjó amistades para toda la vida. En 1970, luego de graduarse como mejor alumna de su promoción ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), en la ciudad de León. Mientras estudiaba, se desempeñó como asistente de enseñanza del profesor de matemáticas.

Ana María se casó con Juan Bautista Cano el 22 de enero de 1972 en su ciudad natal, Chinandega, cuando ella tenía 18 y él 21 años, y un año y medio después tuvieron su primer hijo. Juan y Ana María construyeron un hermoso matrimonio, que duró 51 años, y criaron a un total de cuatro hijos, dos mujeres y dos varones. Su exquisito gusto por la moda y su habilidad para los negocios, la impulsó a establecer una boutique de ropa llamada "La Chandelle". Mientras ambos criaban a cuatro hijos pequeños, ella manejaba su negocio y expandía su clientela, y Juan ejercía como médico veterinario.

En 1979, debido a la inestabilidad política en Nicaragua, Juan y Ana María se vieron obligados a abandonar su patria y buscaron refugio temporal en Honduras. Se mudaron a los Estados Unidos en 1983, donde permanecieron como expatriados casi una década. Durante este tiempo, difícil y tumultuoso, su resiliencia alcanzó nuevas alturas y a pesar de todas las dificultades, sus hijos disfrutaron de una infancia mágica. Estaban rodeados de amor y de mucha familia, sobre todo del amor de la madre de Ana María, cariñosamente conocida como "Mama Yoya", quien fue modelo de fe, servicio y amor materno, y que ya era viuda de Orlando Esteban Cáceres, padre de Ana María.

Durante esos años de exilio forzado en Miami, Florida, comenzó el cortejo de la Virgen de Cuapa para conquistar el corazón de Ana María, cortejo que duro cuarenta años. La Mama Yoya, en un acto extraordinario de desprendimiento, donó los anillos de boda, el de ella y el de su difunto esposo, a la Hermana Paula Hidalgo de la congregación de la Pureza de María, para la compra de un par de ojos de cristal que serían colocados en una imagen de la Virgen de Cuapa, aún sin pintar, y que había sido tallada en madera tomada del árbol sobre el cual se había aparecido la Santísima Virgen María en la ciudad de Cuapa en el año 1980. La misma imagen reapareció en la vida de Ana María en el año 2003, mucho después del fallecimiento de su madre.

En 1990, con la restauración de la democracia en Nicaragua, Juan, Ana María y 3 de sus hijos regresaron a su país. Ana María tenía 36, Juan 38 y sus hijos 17, 13, 11 y 8 años. Juan fundó una agencia naviera, Jucamar, S.A., que se especializaba en servicios de carga marítima entre Miami y el puerto de El Rama, en Nicaragua. Algunos años después, con su ingenio y creatividad para los negocios, Ana María estableció tiendas de artículos surtidos en Managua y Chinandega. Estas tiendas fueron consolidadas más tarde, culminando en un edificio de su propiedad, el palacio rosado y verde marino de dos pisos, conocido por todos como "El Picoteo," donde la gente no solo iba a picotear regalos, sino a disfrutar un rato del resplandor de la alegría, la calidez y el carisma sin límites de Ana María. En ese palacio se forjaron amistades que perduraron hasta su partida. Gracias a su arduo trabajo y el éxito de sus emprendimientos, Juan y Ana María lograron educar a sus cuatro hijos en colegios privados y en la universidad.

En el año 2003, luego de una serie de hechos milagrosos, Ana María se reencontró con la hermana Paula Hidalgo, quien le dijo: "La Virgen, por el gesto de amor de tu madre, al donar con la intención de que se le pusieran sus ojitos, hoy quiere devolverte los ojos del espíritu para que puedas ver a Dios en toda su plenitud." Este hecho marcó en la vida de Ana María el inicio de una incesante búsqueda de la Verdad. Desde entonces hasta su último día, Ana María fue propagadora del mensaje de amor que le dio la Virgen de Cuapa, en el año 1980, al campesino Bernardo Martínez. Ella y Juan también se dedicaron a propagar las imágenes de la Virgen de Cuapa por toda Nicaragua a partir del año 2005, cuando, con motivo del 25 aniversario de la primera aparición, la imagen de la Virgen entró al Santuario Diocesano de la ciudad de Juigalpa, en Chontales, Nicaragua por primera vez.

En el año 2004, se inicia una vorágine de acontecimientos que desembocan en formación de un grupo Mariano de laicos dedicados a difundir el mensaje de la Virgen de Cuapa, conocidos como los "Centinelas de María de Cuapa". Ana María fue una miembro activa del grupo por 16 años, en Nicaragua y en Miami, Florida, hasta el año 2020, cuando se suspenden las peregrinaciones con la imagen de Virgen por la pandemia. Después de este periodo ella no continuó su labor en el grupo debido a su enfermedad.

En el año 2005, Juan y Ana María salieron por segunda vez de Nicaragua para estar más cerca de sus hijos y futuros nietos. Su primera nieta nació en el año 2012, trayendo consigo un torrente de gozo y luz que inundaron el corazón de Ana María hasta su último suspiro. Su corazón se fue ensanchando con la llegada de cada nieto y llenándose de más y más amor. Ana María fue ejemplo de amor y alegría para sus seis amados nietos.

En el año 2013, Juan y Ana María se mudaron a la ciudad de Maitland, Florida. Su hogar es un paraíso terrenal lleno de flores nativas y exóticas, robles maduros, palos frutales (papaya, mango, limón, naranja dulce, naranja agria, aguacate, carambola, jaquero, anís, jocote, guayaba, zapote), que sembró ella misma. La niña de sus ojos, su amada planta trepadora, era la granadilla. Ella bautizó su paraíso con el nombre de Rancho MimiLito. Los nietos le decían "Mimi", y a Juan, "Lito", y ella siempre les decía que el Rancho MimiLito era la casa de ellos.

Ana María fue una abuela dedicada a sus nietos. Sus días se llenaban con almuerzos de gallo pinto después de la escuela o de rosquillas calientitas, risas, abrazos, noches de películas, pijamadas, rezos del Rosario, y misa los domingos con toda la familia. Su hogar y su corazón permanecieron siempre abiertos para sus familiares y amistades. Le encantaba cocinar para todos los que venían a visitarla y siempre mantuvo y compartió su cultura y cuchara nicaragüense.

Difundió el mensaje de amor, perdón y paz de la Virgen de Cuapa a través de sus escritos, su testimonio y su diario vivir, especialmente en el transcurso de su enfermedad. Ana María le pedía a la Virgen que se robará su corazón. En abril del año 2023, inspirada por ese amor y siguiendo los pasos de su madre, dio a restaurar una imagen de tamaño natural de la Virgen con ojos de tamaño natural, que ella y su familia donaron al Santuario Diocesano de Cuapa. La nueva imagen fue bendecida por el obispo de la Diócesis de Juigalpa, Marcial Humberto Guzmán Saballos, y venerada por primera vez durante una misa histórica celebrada el 8 de mayo del año 2023 en el 43 aniversario de la aparición de la Santísima Virgen María en Cuapa.

Ana María falleció en su casa la madrugada del 24 de mayo del año 2023, a la edad de 69 años. Ella luchó con valentía por más de un año a partir de ser diagnosticada con cáncer de esófago. Murió colmada de paz y lucidez, rodeada de seres queridos y proclamando su confianza en Nuestro Señor Jesucristo con su último aliento. En el momento de su partida fue llevada a la Morada del Señor de la mano de la Santísima Virgen María en el día de María Auxiliadora.

Nos deja un legado de amor sin límites, alegría, fortaleza, servicio, y fe. Fue una mujer extraordinariamente alegre y vital que se enfrentó al sufrimiento con esperanza, aceptación, y confianza en la voluntad y los designios del Señor y en el amor de su Santísima Madre.
Ana María es antecedida en muerte por su padre Orlando Esteban, su madre Cándida Aurora, su hermana Leonor Gertrudis, sus hermanos Orlando José y Luis Antonio, y su sobrino Carlos Esteban.

Le sobreviven su amado esposo, Juan Bautista Cano; sus cuatro hijos, Juan Bautista Cano (Anielka Rodríguez-Cano), Ana Lila Díaz (Ricardo Diaz), Karen Leonor Cano y Orlando Esteban Cano (Kelsey Cano); seis nietos, Isabella Marie e Isaac Ricardo Diaz, Valentina y Daniela Cano-Rodríguez, Logan Christopher y Lily Aurora Cano; seis hermanos Ricardo Cáceres, Teresita Beverage, Gerardo Cáceres, Aurora Rivas (Martín Rivas), Carmen Cáceres, Jaime Cáceres (Christine Forkel Cáceres), y muchas sobrinas y sobrinos.

Para rendirle homenaje a su vida y su legado, se llevará a cabo un velorio de 6 PM a 11 PM el 9 de junio de 2023, en DeGusipe Funeral Home. La misa de cuerpo presente se llevará a cabo el 10 de junio de 2023 a las 10 AM en la Iglesia St. Mary Magdalen y a continuación el entierro en el cementerio Queen of Angels.

En lugar de enviar arreglos florales, aquellos que lo deseen, pueden hacer contribuciones conmemorativas a la American Cancer Society Richard M. Schulze Family Foundation Hope Lodge en Jacksonville, Florida.

--------------ENGLISH VERSION--------------

Ana María Cano
January 24, 1954 - May 24, 2023

Ana María was born January 24, 1954 in Chinandega, Nicaragua. She was the third of ten children born to the late Orlando Esteban Cáceres Rubio and Cándida Aurora Novoa. She completed her primary school education in Chinandega while helping her parents raise her younger brothers and sisters. At age 13, she moved to the city of Estelí for her secondary education. She attended Our Lady of the Rosary School, a boarding school established in 1950 by the Franciscan Sisters of the Sacred Hearts. Ana María stood out for her academic excellence, her love of literature, in particular for her talent in poetry declamation, and the gift of oratory. In her senior year, she was awarded first place in a national oratory contest. Ana Maria's formal Catholic education, coupled with her religious upbringing, helped her build a strong spiritual foundation. During her boarding school years, Ana María forged lifelong friendships. In 1970, after graduating first in her class, she attended the National Autonomous University of Nicaragua in the city of León. While pursuing a degree, she served as Teaching Assistant to the mathematics professor.

She married Juan Bautista Cano on January 22, 1972 in their hometown of Chinandega when she was 18 and Juan was 21 years old. A year and a half later, she gave birth to their first son. Juan and Ana María built a beautiful life together. Their marriage lasted 51 years, and they raised four children, two boys and two girls. Ana María's exquisite taste in fashion and her business savvy were the driving forces that led her to open a women's clothing boutique which she named "La Chandelle." She and Juan raised four small children while she grew her business and expanded her clientele, and Juan ran his veterinary practice.

In 1979, due to political instability in their homeland, Juan and Ana María took temporary refuge in Honduras before returning to Nicaragua. They moved to the United States in 1983 where they remained as expatriates for almost a decade. During this difficult and tumultuous time, their resilience reached new heights and in spite of all the hardships, their children enjoyed a magical childhood. They were surrounded by love and lots of family, specially the love of Ana María's recently widowed mother, affectionately known as "Mama Yoya", who was a model of faith, service, and maternal love.

It was during those years of forced exile in Miami, FL that Our Lady of Cuapa's 40 year courtship of Ana María's heart first began. Her mother, Mama Yoya, generously donated her and her late husband's wedding bands to Sister Paula Hidalgo from the congregation of the Purity of Mary to purchase a pair of glass eyes that were to be placed on an unfinished image of Our Lady of Cuapa, still unpainted, carved in wood from the tree over which the Blessed Virgin Mary appeared in Cuapa. The same image would reappear in Ana María's life in 2003, long after her mother's passing.

In 1990, with the restoration of democracy in Nicaragua, Juan, Ana María returned to their homeland with three of their children. Juan was 38, Ana María was 36, and their children were 17, 13, 11, and 8 years old. To support the family, Juan started a shipping agency, Jucamar, S.A., that specialized in ocean freight services to/from Miami and the port of El Rama in Nicaragua. Some years later, Ana María put her business skills and creativity to good use and opened small "department" stores in Chinandega and Managua. These were later consolidated, culminating in a building of her own, a pink and aqua 2-story palace that came to be known by all as "El Picoteo," where folks not only went to peck around for gifts but to bask awhile in the glow of Ana María's limitless joy, warmth, and charisma. It was there that many lifelong friendships were formed and nurtured. Thanks to their hard work and the success of their business ventures, Juan and Ana María's children were able to receive private school and university education.

In 2003, after a series of miraculous events, Ana María was reunited with Sister Paula Hidalgo from the congregation of the Purity of Mary, who said to her: "Through your mother's gesture of love, donating her wedding bands to procure eyes for the image of Our Lady of Cuapa so many years ago, the Blessed Virgin Mary, today, wants to give you back your spiritual eyes so that you may see God in all His fullness." This event marked the beginning of an incessant search for Truth in Ana María's life. From that day until her last day, Ana María was committed to disseminating the messages of Our Lady of Cuapa, as given to the farmer Bernardo Martínez in Nicaragua in 1980. She and Juan were also dedicated to propagating images of Our Lady of Cuapa throughout Nicaragua, starting in 2005, when on the occasion of the 25th anniversary of her first apparition, the first image of Our Lady of Cuapa entered the Diocesan Shrine in the city of Juigalpa, in Chontales, Nicaragua.

In 2004, Juan and Ana María became founding members of a Marian group of laypersons dedicated to spreading the message of Our Lady of Cuapa, known as the "Sentinels of Mary of Cuapa". Ana María was an active member of the group for 16 years, in Nicaragua and in Miami, FL, only slowing down in 2020 due to the pandemic and later due to her illness.

In 2005, Juan and Ana María left Nicaragua for a second time to be closer to their children and future grandchildren. Their first grandchild was born in 2012. She brought a torrent of joy and light that would flood Ana María's heart until her last breath. Ana María's heart expanded with the arrival of each of her grandchildren. She lived to set the best example for her six beloved grandchildren.

In 2013, Juan and Ana María moved to the city of Maitland, FL. Their home is an earthly paradise filled with native and exotic flowers, mature oaks, fruit trees (papaya, mango, lime, orange, sour orange, avocado, starfruit, jackfruit, star anise, jocote, guava, zapote, figs, tamarind) that Ana María planted herself. Her crowning glory was the beloved fruiting vine of the giant passion fruit, known in Spanish as "granadilla". She proudly named her paradise MimiLito Ranch. The grandchildren called her "Mimi" and Juan "Lito", and she made sure to let them know that MimiLito Ranch was their home too.

She was a devoted grandmother to her six grandchildren. Her days were filled with school runs, after-school gallo pinto lunches and warm rosquillas, laughter, hugs, movie nights, sleepovers, praying of the Rosary, and church on Sundays with the entire family. Her home and heart were always open to friends and family. She loved to cook for everyone who came to visit and always maintained and shared her culture and cuisine.

She spread Our Lady of Cuapa's message of love, forgiveness, and peace through her writings, her testimony, and her daily living, especially throughout her illness. Ana María used to ask Our Lady of Cuapa to steal away her heart. In April of 2023, moved by that love and following in her mother's footsteps, Ana María orchestrated the restoration of a life-size image of Our Lady, with life-size glass eyes, which she and her family donated to the Diocesan Shrine of Cuapa. The new image was blessed by the bishop of the Diocese of Juigalpa, Marcial Humberto Guzmán Saballos, and venerated for the first time during a historic mass held on May 8, 2023, on the 43rd anniversary of the Blessed Virgin Mary's apparition in Cuapa.

Ana María passed away in her home in the early morning of May 24, 2023 at the age of 69 after a courageous battle with esophageal cancer. She died peacefully, lucidly, surrounded by loved ones, and proclaiming her trust in Our Lord Jesus Christ with her last breath. At the moment of her parting, she was taken to the Abode of the Lord by the Blessed Virgin Mary herself on the feast day of Mary Help of Christians.

Ana María leaves us a legacy of love without limit, joy, strength, service, and faith. She was an extraordinarily joyful and vital woman who faced suffering with hope, acceptance, and trust in Our Lord and His Blessed Mother.

Ana María is preceded in death by her father Orlando Esteban, her mother Cándida Aurora, her sister Leonor Gertrudis, her brothers Orlando José and Luis Antonio, and her nephew Carlos Esteban.

She is survived by her loving and devoted husband, Juan Bautista Cano; her four children, Juan Bautista Cano (Anielka Rodríguez-Cano), Ana Lila Díaz (Ricardo Diaz), Karen Leonor Cano and Orlando Esteban Cano (Kelsey Cano); six grandchildren Isabella Marie and Isaac Ricardo Diaz, Valentina and Daniela Cano-Rodríguez, Logan Christopher and Lily Aurora Cano; six siblings Ricardo Cáceres, Teresita Beverage, Gerardo Cáceres, Aurora Rivas (Martín Rivas), Carmen Cáceres, Jaime Cáceres (Christine Forkel Cáceres), and many nieces and nephews.

A viewing will be held from 6 PM to 11 PM on June 9, 2023 at DeGusipe Funeral Home. The funeral mass will take place on June 10, 2023 at 10 AM at St. Mary Magdalen Catholic Church, followed by graveside committal at Queen of Angels Cemetery.

Those who wish may make memorial contributions in lieu of flowers to the American Cancer Society Richard M. Schulze Family Foundation Hope Lodge in Jacksonville, Florida.
To send flowers or plant a memorial tree in memory, please visit our flower store.

Funeral Services

Viewing

June
9

DeGusipe Funeral Home & Crematory Maitland Chapel

9001 North Orlando Avenue, Maitland, FL 32751

6:00 - 11:00 pm

Guestbook

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